Justina, la niña que entregó flores al Papa Juan Pablo II, espera a León XIV
Justina Alene Nguema Eguantam tenía ocho años cuando fue elegida para entregar un ramo de flores a Juan Pablo II durante su histórica visita a Bata en 1982. Hoy, 44 años después, espera a León XIV con la misma ilusión.
Docente del Ministerio de Educación, contable y abogada, Justina recuerda con detalle aquel día en que las monjas del colegio Inmaculada la eligieron por su soltura y facilidad de palabra.
Sus compañeras le preguntaban cómo era el Papa. Ella respondía con la sencillez de una niña del pueblo: un blanco mayor, con vestimenta de sacerdote.
Aquel encuentro fue, según afirma, el pistoletazo de una vida que hoy define como bendecida. A los 14 fue elegida reina de la fiesta patronal de Cogo y una asociación de vascos la llevó a España varios veranos.
Tiene una nieta de diez años a la que le gustaría que siguiera sus pasos. Dejar una historia en la vida, una buena huella, una buena leyenda en la familia, afirma con orgullo.
Hoy, 44 años después, Justina asegura que aquella niña inocente aún habita en ella, y desearía poder recibir a León XIV con el corazón que tiene ahora, sabiendo la esencia de cada cosa.
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