Condicionados por el periodo escolar…
Si alguien que cree que no deberían existir vacaciones para los alumnos este es Silvestre Boko Chilaka. “Por mí no habría vacaciones”, dice con un rostro de tristeza en el Mercado Central de Malabo, Guinea Ecuatorial.
Si alguien que cree que no deberían existir vacaciones para los alumnos este es Silvestre Boko Chilaka. “Por mí no habría vacaciones”, dice con un rostro de tristeza en el Mercado Central de Malabo, Guinea Ecuatorial. Minutos después cambia de parecer, y ahora reconoce que las vacaciones son imprescindibles para los alumnos. “Son necesarias, es un momento importante para el descanso de los estudiantes”.
Posiblemente el cambio de posturas de Boko Chilaka parezca de una persona que quizás no sepa lo que dice. El problema de Chilaka es que se encuentra en un “dilema”. Quiere pensar en el bien de su grupo, pero tampoco quiere perjudicar a otros.
Chilaka es un conductor de autobús en la línea Ela Nguema - Malabo y esta confuso. Desea que su actividad tenga siempre el mismo rendimiento, pero las vacaciones de los alumnos resultan un “lastre” para ello.
“Ya no tenemos suficiente demanda porque se ha cerrado el periodo escolar”, se lamenta Severino Engono Nguema, otro conductor de la misma línea, quien dice llevar cinco años de servicio. Dentro de su Toyota Hiace asegura que cuando hay clases ingresa unos 25 a 30 mil Francos Cefas, diario. “En la actualidad ingreso 15 mil al día; mientras en los fines de semana quizá llegue a 20 mil”, compara.
“En los momentos actuales la gente carece de empleo y dinero. Hay muchas personas que actualmente va a pie, no tanto porque quiere, sino porque le faltan 200 Francos Cefas. Aunque desde otro ángulo la cifra parezca poco”, se muestra comprensivo.
Años atrás los autobuses Ela Nguema- Malabo cobraban 50 Francos, la entrega de los conductores a los propietarios era de 20 mil por jornada. Después de incrementar el cobro a 100 y 200, las entregas diarias ascendieron a 30 mil Fcos.
La cifra, asegura Sebastián Mba Oluy Angué se ha reducido con la caída de la economía nacional. “Ahora la entrega es de 20 mil Fcos por día, incluso hay gente que cobra 15 mil”, revela, aunque en su caso, no le rinde cuentas a nadie. O sea, que el coche es suyo. Sin embargo, Antonio Edjang maneja un coche ajeno y dice que cada día ingresa 15 mil. “Mi caso es diferente de los demás compañeros; ingreso 15 mil Francos”.
La tarea de los conductores del tramo Ela Nguema- Malabo se ha vuelto difícil, tanto que algunos ya piensan retirarse de este servicio. Silvestre Boko Chilaka asegura que ya piensa dejar esta labor. “Estoy buscando un nuevo trabajo”, dice. Recuerda que cuando se integró a esta línea las cosas funcionaban bien, pero con el paso del tiempo la actividad ha ido desmoronándose. “Cuando llegué a aquí en el año 2009 había mucha demanda, pero a lo largo de los años ha venido reduciéndose poco a poco”, lamentaba.
Anteriormente el servicio de estos coches llegaba hasta el barrio Semu, algo que a día de hoy ya no se constata “por la escasez de clientes”. Antes de integrarse al grupo del tramo Ela Nguema- Malabo, comenta Chilaka, su anterior ruta era Ela Nguema- Semu, que salió de ahí “por la crisis de clientes”. “Cuando trabajaba en el trayecto Ela Nguema- Semu éramos 15 compañeros. Hoy en día ya no llegamos a este lugar porque ya no hay clientes, por esto dejé aquella ruta”.
Otras de las razones que impiden a los autobuses llegar a Semu es la falta de un lugar en el cual estacionarse para esperar clientes, a ello se suma el atasco que suele registrarse en este tramo en algunos momentos. “El atasco que se produce en este lugar a primeras horas de la mañana, nos hace perder mucho tiempo”, señala Antonio Edjang.
Lo paradójico es que cuando los conductores claman por el estado de su negocio, al parecer esta profesión está siendo cada vez más la elección de muchos. “Los coches aumentan cada vez aunque no haya clientes”, asegura Severino Engono Nguema. Éste calcula que actualmente el grupo consta de 15 vehículos aproximadamente.
Edjang es uno de los recién incorporados a la fila y pero su relación con los otros conductores va viento en popa. “Estándome en casa sin nada que hacer, un señor me reclutó diciéndome que tiene un vehículo para este servicio”, justifica
¡Nueva estrategia!
El gesto no es tan común en el país. La crisis de clientes ha llevado al grueso de conductores de la línea Ela Nguema–Malabo establecer un criterio para intentar generar igualdad en las ganancias. Han creado una estrategia para equiparar el número de vehículos con la cantidad de personas que al día solicitan sus servicios. Que la falta de clientes afecte a todos por igual...
Los conductores han establecido un orden de llegada en su punto de partida del Mercado Central. Estos han fijado un cartel en el cual se registran de acuerdo al orden de llegada. Siguiendo el orden de la lista, le toca a cada vehículo estacionarse en el lugar reservado para cargar clientes. Una vez parado en el lugar, a cada coche le corresponde un máximo de 10 pasajeros, y dar espacio al siguiente.
“Al ser muchos los vehículos y poca la demanda hemos visto a bien esta organización para que cada cual por lo menos lleve algo a su casa; tenemos una lista con el orden de llegada y así evitamos el desorden”, explica Severino Engono Nguema.
Por lo visto, la estrategia adoptada por el grupo de conductores de momento está en luz verde; o sea, que marcha bien. Con esta táctica un vehículo podría permanecer esperando su turno durante 30 a 35 minutos, inclusive 1 hora, a veces menos. “Depende de la afluencia de clientes”, dice Edjang.
El periodo de vacaciones escolares se ha convertido en un momento de calvario para los conductores de los autocares de línea Ela Nguema -Malabo. Un periodo negro que sólo terminará cuando acaben las vacaciones y comiencen las clases; de momento los conductores permanecen en espera a ver cuándo cambiaran las cosas. Y esta vez la espera será larga, porque son vacaciones de “verano” y duran casi tres meses.
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